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Productos sanos y solidarios, en la Andina


Publicado: 13-04-2018

Por María Fernando Cedeño Égüez

Se llaman “Angelitas de Amaranto” y se deshacen en la boca. Son dulces y delicadas como Cleofé Chimbo, quien las elabora con sus propias manos y sin químicos. Sus ingredientes son: amaranto -“el alimento de los dioses”-, nueces, almendras, pasas, panela y miel de abeja. No contienen lactosa, huevos ni gluten. Por lo tanto, son aptas para todo tipo de personas sin causar ningún daño a la salud.

Las “Angelitas de Amaranto” son algunos de los productos sanos y solidarios que, por iniciativa del Programa AndinaSaludable, de la Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador, empezaron a expenderse en las cafeterías ubicadas en plantas bajas de los edificios José Joaquín Olmedo y Mariscal Sucre.

Las proveedoras de estos nuevos productos son cinco y pertenecen a la Red de Mujeres Emprendedoras Autónomas quienes, en enero, fueron invitadas por el rector de la Universidad Andina, Jaime Breilh, para concretar el proyecto. Este grupo de emprendedoras ya se ha relacionado previamente con este centro de estudios, a través del Área Académica de Gestión, como parte de las ferias que se organizan anualmente.

Los productos provienen de distintas regiones del país e irán incrementándose con el tiempo. Según explica Mónica Izurieta, jefa del Despacho del Rectorado y docente del Área de Gestión, “estamos conversando con productores de Otavalo, Chimborazo y de Salinas de Bolívar, quienes están preparando una propuesta. Planeamos, además, realizar una serie de visitas al Yasuní y a Quinindé (Esmeraldas) para brindar asesoría académica gratuita en los sistemas de producción y que se vayan mejorando los costos, sin bajar la calidad. También, trabajaremos con el grupo de mujeres para que ellas analicen la posibilidad de crear nuevos productos. En Quinindé, también, colaboraremos en el branding. Es decir, en el desarrollo de la marca, que incluye, entre otros aspectos: el empacado, el etiquetado, el logotipo… Las visitas las realizaremos los equipos de AndinaSaludable y del Observatorio de la PyME, del Área Académica de Gestión”.

Al momento, en las cafeterías de la Andina se puede encontrar:

  • Del Yasuní, “Asociación de mujeres Sani Guarmi”: chocolate y café. Sus productoras traen estos productos desde el Coca, primero dos horas en Canoa y luego cinco horas por tierra para llegar a la zona de producción de ambos productos.
  • De Esmeraldas, “Pan y rosas”: mariscos, maní y harina de plátano.
  • Del Cañar, “Tarpuy-Sembrando vida” e “Illa Amaranto-Alimentos con amor”: derivados de amaranto (galletas, granola, bebidas y barras energéticas) bocaditos de maíz y de arroz integral; pasta de ajonjolí, sal marina.
  • De Quito, “Valcalepio” (un emprendimiento que incluye a un grupo de personas de la tercera edad): conservas y pan; “Huertomanías” (un emprendimiento con jóvenes con discapacidades psico-sociales): mermeladas e infusiones.

Mayor variedad y productos saludables

Mónica Izurieta explica que la presencia de estos nuevos productos responde a la filosofía de AndinaSaludable, un programa institucional con proyección académica que, a través de varias acciones, busca proteger de forma integral la salud y la seguridad de sus trabajadores. EL programa está sustentado en tres conceptos fundamentales: la buena salud, la seguridad humana integral y la sustentabilidad. 

“En este contexto, surge la necesidad de incrementar la oferta de productos en las cafeterías de nuestra Universidad. En octubre de 2017, realizamos un estudio para conocer la opinión del público que frecuenta los espacios de alimentación de la Andina. Uno de los resultados fue que se requería mayor variedad en la oferta, que incluya productos saludables”, asegura Mónica Izurieta quien agrega: “lo que queremos con esta propuesta es, también, aplicar formas alternativas de comercialización y circulación de productos que no provengan de empresas transnacionales y que sean acogidos en un espacio académico como es la Andina, sin mayor trámite ni complicación”.

El modelo de negocios elegido en este caso se basa, además, de la compra-venta de productos de calidad, en un principio solidario porque “esa es nuestra forma de concebir la Universidad”. “Las mujeres micro empresarias, que ahora son nuestras proveedoras, pertenecen a sectores urbano-rurales, algunas jefas de hogar, en condiciones económicas difíciles”.

Esas condiciones, sin embargo, no son prebendas bajo ningún concepto. “Ellas, al igual que el resto de proveedores, deben cumplir con normas higiénicas, ser puntuales en las entregas, innovadoras, eficientes y regirse a nuestros estándares porque nosotros, como Universidad, nos debemos a nuestra comunidad”.

De esta forma, la presencia de los bares de la Andina va cambiando. Ahora, lo primero que reciben los consumidores es una oferta variada y saludable. “Esta transformación la hemos logrado en consenso con los administradores de las cafeterías con quienes hemos realizado talleres de capacitación al respecto”.

Gloria Quintana, de la cafetería del Edificio Mariscal Sucre, está animada con el expendio de productos sanos y solidarios por dos razones: “primero, porque son beneficios para la salud y segundo porque con lo que vendo, apoyo a otras mujeres que, como yo, viven de su trabajo diario”. Respecto de la respuesta de los clientes, ella dice que “han llamado la atención y espera que el consumo aumente para beneficio de todos”.

La historia de Cleofé

Cleofé es del Cañar pero vive en Quito, pertenece a la comunidad Quilloacc habitada por pueblos quichuas y es cabeza de familia. Ella es secretaria, contadora y médica andina. Ha sido madre de cinco hijos. Tres han fallecido: dos, por enfermedad y uno, el mayor, en un accidente causado por un tanquero.

De la mano de la Corporación Cultural Mi Conciencia Despierta, Cleofé lleva a cabo un proceso de sanación constante donde confluyen el cuerpo, el corazón y el espíritu. Ahora, ella tiene un hogar compuesto por su esposo y sus dos hijas: una de 13 y otra, de dos años y ocho meses de edad.

El trabajo de Cleofé es familiar y artesanal. Como emprendedora nata tiene dos empresas: “Illa Amaranto-Alimentos con amor” y “Tarpuy-Sembrando vida”, en sociedad con su hermano Felipe.

Igual que Cleofé, las otras mujeres quienes proveen de productos orgánicos a la Andina, tienen historias de esfuerzo que giran alrededor de la comida. Son inventoras de recetas únicas que le apuestan a una reconciliación de las personas con la naturaleza, que buscan construir, en cada bocado, una vida armónica, sana y feliz.

KR

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