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La Universidad Andina mantiene su ayuda a los afectados por el terremoto de abril de 2016


Publicado: 20-12-2017

Por Jeeyla Benítez

La Universidad Andina Simón Bolívar mantiene su ayuda a los afectados por el terremoto de abril de 2016 a través de Andina Solidaria, un programa que se gestó desde el rectorado de esta casa de estudios y que hoy cuenta con el esfuerzo colectivo y solidario de varias instancias de la institución.

En este marco, en noviembre un grupo de trabajadores de la Universidad Andina realizó el mantenimiento a las seis plantas de potabilización de agua que instaló el año pasado en las provincias de Manabí y Esmeraldas.

Estos equipos se ubicaron en los Centros de Salud de seis cantones que fueron afectados por el terremoto del 16 de abril de 2016: Cañitas, San Agustín, Canoa, Franca, Muisne y San José de Chamanga. La ayuda llegó en junio de 2016, dos meses después del movimiento telúrico que dejó más de 600 fallecidos.

Este trabajo es parte de uno de los ejes que impulsa este centro académico con Andina Solidaria y que se denomina Proyecto de dotación de sistemas de potabilización de agua en centros de salud.

María José Breilh, asistente de investigación del Área de Salud de la Universidad, recuerda que una vez activado el comité de crisis se pensó en realizar una investigación epidemiológica para solventar en algo el problema que vivían las zonas afectadas. Sin embargo, en territorio observaron que una de las necesidades de las comunidades era tener acceso a agua potable. Era fundamental no llenar de plástico o bidones –para evitar la contaminación y el criadero de mosquitos-, por ello, con una perspectiva a largo plazo decidieron dotar de un sistema de agua que satisfaga esta necesidad en el tiempo.

A eso se sumó el apoyo de un estudiante de la Universidad, David Macías, quien cursa la Maestría en Epidemiología y Salud Colectiva y además es director del Distrito de Salud de San Vicente Sucre, y de los representantes comunitarios, como Líder Góngora en Esmeraldas. Además hubo apoyo internacional de la Universidad de Antioquia y del Grupo Guillermo Fergusson, de Colombia, entre otros.

De este modo, la Universidad Andina en coordinación con la Secretaría Nacional del Agua (Senagua), dotó de un sistema de potabilización de agua en cada uno de estos cantones. Así cumplía sus objetivos de recuperar la provisión de agua y cooperar con los sectores afectados por el desastre.

En aquel tiempo, luego de una semana de trabajo, los cuatro cantones de Manabí contaron con un sistema de agua potable y un mes después los dos de Esmeraldas. Ahora, en conjunto reciben mantenimiento por parte del personal técnico que labora en la Universidad Andina. En esta ocasión se realizó un cambio de filtros y se revisó el funcionamiento del sistema. El equipo de trabajo en territorio está conformado por Orlando Felicita, Ángel Castro, Julio Llanganate, Eduardo Rugel, José Sánchez.

La población beneficiada con las plantas potabilizadoras asciende a cerca de 30.000 personas.

Población beneficiada del sistema de agua potable 

Cantón  Número de habitantes 
Canoa 6.086
Cañitas 7.045
Fanca 3.448
San José de Chamanga 3.585
Muisne 6.925
San Agustín 2.000
Total 29.089 habitantes

 

“Mantengo comunicación con los líderes comunitarios todo el tiempo para saber cómo opera el sistema de potabilización de agua, es importante ver de cerca que este proyecto sea sostenible”, resaltar María José Breilh.

Precisamente, Líder Góngora, una de las autoridades de Muisne (Esmeraldas), destaca la importancia del apoyo brindado en su población y el seguimiento que se hace a este proyecto.

Testimonio

Julio Llanganate

Técnico en mantenimiento, Universidad Andina Simón Bolívar

‘Tan solo saber que en nuestras manos estaba aplacar en algo el dolor de la gente era satisfactorio.. el cansancio no importaba’

Viajamos a Manabí en junio de 2016. El impacto emocional fue fuerte a pesar de que pasaron dos meses de ocurrido el terremoto. En la vía, la gente esperaba ayuda y pensaba que nosotros teníamos algo para ellos y decían: “aquí, aquí necesitamos ayuda” y teníamos que pasar porque no podíamos solucionar sus problemas. Lo más desolador fue ver los campamentos llenos de gente, en lo que alguna vez se asentaba una casa, no había nada y todo estaba reemplazado por carpas azules. El ambiente tenía un olor a insalubridad. El primer lugar al que asistimos fue el Subcentro de Fanca, había un ambiente desolador. Quisimos pernoctar en Bahía, porque todo el grupo tenía en la mente la ciudad de hace unos años. Llegamos y los edificios que eran hoteles estaban destruidos, la gente dormía en la calle sobre colchones improvisados y un techo compuesto de palos y plásticos.

Los subcentros estaban afectados en su parte estructural, sin embargo no se paró la atención. Hubo muchos casos de infección  porque no había agua y precisamente a eso fuimos, a instalar un sistema de agua potable y lo logramos en  cuatro días. Las jornadas de trabajo eran de 15 horas al día y se extendía desde las 7h00 hasta las 22h00. A pesar de ser agotador, la misma gente nos daba ánimo para seguir, era una necesidad urgente que debíamos proveer. Tan solo saber que en nuestras manos estaba aplacar en algo el dolor de la gente era muy satisfactorio y el cansancio no importaba…

A Esmeraldas fuimos en julio de 2016, estuvimos en San José de Chamanga y Muisne. Igual, todo estaba destruido. La gente lo perdió todo, cuando intentaban levantarse, las réplicas volvían a derrumbar las estructuras…

Finalmente, en esta segunda experiencia, que tiene que ver con los mantenimientos que le damos al sistema de agua potable, es agradable ver cómo la gente aprovecha este recurso y poco a poco se levanta de unos segundos de tragedia que marcaron sus vidas y las nuestras.

Andina Soldiaria

En abril de 2016 como respuesta al terremoto que azótó dos provincias de la costa ecuatoriana, la Universidad –pese a que en esos momentos enfrentaba difíciles momentos de defensa de su autonomía univesitaria- activó el programa Andina Soliaria. Desde entonces, varias áreas académicas de la Universidad han impulsado diferntes programas, entre ellos y complementario al sistema de potabilización de agua, están:

Proyecto de reparación integral para la población de Canoa: Por iniciativa del Área de Derecho, con el apoyo de la Universidad San Gregorio de Portoviejo, viene desarrollando un programa de intervención sostenida en la zona de Canoa y Portoviejo, y como parte de ella ha realizado el levantamiento de información catastral para brindar asesoramiento jurídico en la legalización de las tierras de los afectados por el terremoto.

Así mismo, el programa ha creado espacios lúdicos para los niños del Albergue Divino Niño, ha entregado dotaciones de víveres y agua, y  ha provisto de redes a los pescadores de la zona. Todo ellos con autogesitón y colaboración de la comunidad universitaria.

Fomentando el desarrollo socio-económico de Don Juan: Otro de los proyectos con los que la Universidad Andina acompaña Manabí tiene que ver  con el impulso de diferentes apoyos a los residentes de Don Juan, del cantón Jama. Al momento han trabajado con la Asociación de Pescadores, con grupos de mujeres y con operadores turísticos, con quienes promueven una serie de actividades para impulsar la asociatividad, con miras a la concreción de ideas productivas.
El objetivo es que en esta comunidad desarrolle iniciativas productivas que les permita generar un valor agregado para su beneficio económico. Las áreas de Gestión y de Derecho lideran esta iniciativa, contribuyendo a la innovación y generación de valor agregado en las cadenas de producción y comercialización de sus productos.

El posgrado en riesgos de la Universidad

Durante el período 2010-2016, decenas de estudiantes se han formado en el programa de Especialización Superior en Gestión para la Reducción de Riesgos de Desastres convocado por el Área de Gestión de la Universidad Andina Simón Bolívar. Este programa de posgrado tiene un enfoque en el que se prioriza la planificación y el desarrollo. Su objetivo es formar profesionales capacitados para planificar, organizar e implementar acciones de reducción del riesgo y de preparación para la respuesta en el marco de un proceso de gestión y de planificación del desarrollo sostenible.

Durante el terremoto, muchos de los estudiantes de este programa, que por su vinculación laboral al sector de la salud, de rescate, de gestión de riesgos, brindaron su contingente en la etapa de respuesta a la emergencia y luego de reconstrucción.

La Universidad Andina se siente comprometida con la sociedad en la que se halla inserta, este compromiso se manifesta en programas como Andina Solidaria.

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