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Ocho universidades se unieron para festejar el Inti Raymi en Quito


El Inti Raymi de las Universidades contó con la participación de alrededor de 2000 personas. Las calles del barrio La Floresta se llenaron de música, baile, zapateo y colores.

Desde hace más de 10 años, la Universidad Andina Simón Bolívar ha celebrado esta fiesta en agradecimiento a la madre tierra. Poco a poco se unieron las universidades del barrio, permitiendo que esta fiesta tradicional crezca en plena urbe. La muestra se vio este 21 de junio, a lo largo del recorrido realizado por los participantes.

Hacia las 13:30 empezó la danza, partiendo desde la Toledo, y llegando a la primera parada en la Escuela Politécnica Nacional a las 13:50. Cerca de 10 diablumas y los personajes propios de esta celebración Aya umas, Takik, Tushuk ingresaron danzando a la Universidad levantando los brazos y zapateando para hacer sonar las campanas y mover los zamarros.

Desde allí, siguieron el recorrido hacia la Pontificia Universidad Católica, a la que entraron por el parqueadero de la calle España. Atravesaron el campus, en un recibimiento de las autoridades de esta casa de estudios, quienes se juntaron al grupo de danzantes para dirigirse a su universidad vecina, la Politécnica Salesiana. Los estudiantes bailaron entusiasmados, haciendo crecer aún más la fiesta. Su vicerrector José Juncosa dio unas palabras de bienvenida, junto a Ariruma Kowii, docente de la Universidad Andina, quien dio indicaciones de cómo seguir el camino.

Al grupo de danzantes que recorrió luego la Av. Madrid, hacia el Redondel de La Floresta y el Parque Navarro, se unieron representas de los pueblos Natabuela, Otavalo, Cayampis, Panzaleos, Kitukaras, cada uno en su grupo. Asimismo, las asociaciones de estudiantes de las universidades, Corape, Incine, La Metro, la Universidad Central, IAEN y el Instituto ITI.

Mientras los danzantes seguían su ruta, en el Salón Olmedo e la Universidad Andina el ajetreo se dejaba sentir. Representantes de cada área académica y de apoyo se apresuraban para acomodar las mesas que se disponían a ambos lados de la sala: hornado, mote, tostado, papas, refrescos y colaciones se colocaban para recibir a todas las universidades.

Luego de una hora de danzar alrededor de La Floresta, la fiesta llegó a la Universidad Andina, zapateando desde la entrada de la plazoleta del reloj. Luego de las palabras de bienvenida ofrecidas por el rector César Montaño, se formaron las rondas de danzantes, que mantenían su ritmo con las guitarras, harmónicas, tambores y violines.

Los rectores de las universidades fueron recibidos en el restaurante de la Andina, donde se les hizo la entrega de los tumines: cabezas de chancho, frutas, dulces, granos como el mote y el tostado, humitas quimbolitos y chicha.

Además de estudiantes universitarios, algunos docentes y funcionarios habían llevado a sus hijos, quienes bailaban siguiendo a los adultos. Para Ariruma Kowii, es un signo alentador, porque permite que las nuevas generaciones interioricen esta tradición.

Los preparativos comenzaron, según cuenta Kowii, desde abril, con reuniones con los representantes de las universidades, las organizaciones de estudiantes y los docentes. Las universidades de La Floresta buscan fortalecer esta fiesta tanto desde el lado académico teórico como práctico.

Su propósito se evidenció en las máscaras que llevaron los estudiantes de La Metro, diseñadas y confeccionadas por ellos mismo, con las que representaron animales, soles y figuras del Inti Raymi. La idea, dice Kowwi, es que los estudiantes se apropien del significado de esta festividad, y la lleven a la práctica desde sus profesiones, al mismo tiempo que la intelectualidad reflexione sobre el significado que tiene que esta fiesta se celebre ahora en la urbe.

Desde esta perspectiva, la Universidad Andina Simón Bolívar realizó el warachimpachik, que es una práctica andina que activa los principios de reciprocidad, de la ayuda mutua, la solidaridad entre los miembros de la comunidad. Simboliza pasar el cargo, asumir la responsabilidad de organizar algo en beneficio de todos. Y de esta manera, entregó  a la Universidad Salesiana la organización de la fiesta para el siguiente año.

STR