1
2
3

Profesores de Don Juan se capacitaron en lectura y escritura


Por María Fernanda Cedeño Egüez

Los ocho profesores (siete mujeres y un hombre) de la escuela Bartolomé de las Casas, de la comunidad Don Juan no pueden dormir. Las habitaciones asignadas para ellos en la residencia de la Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador, donde están hospedados quedan en un piso alto y el recuerdo del terremoto vivido en su natal Jama, provincia de Manabí, en abril de 2016, les provoca insomnio. “Ya no depende de nosotros”, dice con voz entrecortada, Armenia Ramírez, directora de la escuela.

Ella y sus compañeros de docencia llegaron a Quito por invitación de la Universidad Andina y con el apoyo de la Fundación “A mano manaba” http://www.amanomanaba.org/ para recibir un Taller del que están “más que felices”, según sus palabras.

La profesora Soledad Mena, del Área de Educación de la Andina, es la artífice de esta alegría, que, aseguran los talleristas, “nos compromete a ser cada día mejores con nuestros niños a quienes nos debemos”.

Todo comenzó el año pasado, cuando Soledad Mena junto a otras tres profesoras de la Andina decidieron apoyar a los damnificados del terremoto en el marco de AndinaSolidaria (el desarrollo socio-económico del sitio Don Juan, cantón Jama) mediante un proyecto colectivo de investigación. Por diferentes circunstancias, Soledad Mena no pudo seguir como parte del equipo, pero continuó con la capacitación a los profesores de la escuela Bartolomé de las Casas, como un compromiso propio. “Voy con la frecuencia que me es posible, me reúno con ellos y trabajamos con la metodología de las Escuelas Lectoras que enfatiza en la lectura y en la escritura como un proceso creativo más no impositivo donde se construyen significados contextualizados. Es decir, cotidianos, divertidos, que despiertan la curiosidad”.

Luego de un año, y como parte de la capacitación, Soledad Mena gestionó que los profesores de Don Juan vengan a Quito para ver “en vivo y en directo” cómo funcionan las Escuelas Lectoras. Entonces, buscó apoyo en “A mano manaba” y lo logró. La Universidad Andina facilitó el hospedaje, la alimentación y las aulas para dictar clases.

“Estamos muy agradecidos con la Universidad Andina por todo lo que han hecho por nosotros. Nos han recibido con tanto cariño. Hemos conocido este lugar que es tan bonito, tan grande. Hemos aprendido mucho y nos han subido el ánimo”, dice Armenia Ramírez.

Ella cuenta que, como parte de la capacitación en Quito que duró tres días, fueron a cuatro escuelas: dos en Chillogallo y dos en Carapungo donde pudieron ver cómo se desempeñan sus colegas. Y quedaron maravillados. “La metodología funciona. Ya la hemos probado en nuestra escuelita y nos ha ido bien. Pero, ahora, que hemos visto a otros maestros, hemos aprendido más cosas que las vamos a aplicar de inmediato cuando regresemos”.

A Bartolomé de las Casas asisten, diariamente, 208 niños quienes, ahora, reciben clases de una forma diferente con un grupo de profesores motivados, ávidos de seguir aprendiendo, con la esperanza de que vendrán días mejores.

¿El siguiente paso? Soledad Mena dice que quiere llevar a varios profesores de Quito a Jama. “Lo mejor es compartir experiencias, crear redes de apoyo, caminar juntos, conocernos, hacernos amigos”.

El voluntariado de Soledad Mena, con el apoyo de la Andina, continuará en Don Juan porque a ella, el terremoto, también, le movió el piso.

MFC/KR